“El chucho dió la noche, la noche le dió al chucho”

Esta vez nos vamos hasta el Torozo. Un inmenso monolito que junto a su vecina la Albujea crea un frente rocoso fabuloso para la escalada. Buen granito que concentra fisuras y placas impresionantes. Impresiona solo pasar al lado de la Albujea con unas placas infinitas, y unas buenas caminatas entre seguros. El Torozo se muestra grande, lacerado por fisuras y con un faldón de placas. Algún corte a modo de techo que da pasos de bonito artificial. Y todo esto con una amable aproximación desde el Puerto del Pico, no muy dura ni lejana.

Suroeste del Torozo

Suroeste del Torozo

No es la primera vez que estamos allí. Ya hemos repetido vías como Gran Diedro, Gollum, Galayos con variante Quercus, Guirles-Campos, todas ellas…esperar…mayúsculas y negrita “IMPRESCINDIBLES”. Otro días abriremos un post con alguna de ellas. Esta vez nos decidimos por una de las más largas: Cada Vez Que Ladras Cobras. Más de trescientos metros de buen granito entreverao con algo de musgo, aunque es de agradecer que no sea mucho. Apertura de Gabriel Martín en 1992, surca el contrafuerte suroeste por unas placas sencillas para meterse en unos muros firusados algo más técnicos. Y una vez arriba, flanqueo por diedros y techos de auténtica delicia. Bien protegida por chapas en los puntos claves, y con buenas reuniones de cáncamos, hará necesario usar material de protección flotante en sus fisuras. En longitud es algo más continuada que las vías de la cara sur ya que sube casi hasta la cumbre, quitándote casi cien metros de trepada fácil final. El descenso fácil por la canal oeste dará con nuestros cuerpos en las mochilas. El nombre de esta vía, “Cada Vez Que Ladras Cobras”, viene de la noche que tuvieron junto al cuatro-patas (eso dicen). Bien lo recuerda el acrónimo en las chapas marcadas “CVQLC“.

Chapas de la vía

Chapas de la vía

En el primer largo nos enfrentamos a un pequeño muro terminado en techo, que bordeamos por su izquierda. Sigue una larga placa hasta la reunión (Vº, 40 metros)

Primer largo

Primer largo

Segundo largo, placa un poco más sucia de musgo, fácil y contínua. (IV+, 30 metros)

Segundo largo

Segundo largo

Tercer largo (empalmamos con el siguiente) muy largo, con una reunión que saltamos antes de un pequeño murete fácilmente sorteable y bien protegido. (V+, 55 metros)

Tercer largo

Tercer largo

Empiezan las dificultades con el cuarto largo, en el que una pulida placa naranja muy visible, protegida con una chapa y un clavo, nos da paso a unas hermosas fisuras. Pasamos a derechas a una canal que tiende al lado opuesto para llegar a la reunión en una repisa a la izquierda. (6a, 45 metros)

Cuarto largo

Cuarto largo

El quinto largo depara sorpresas. Muy alpino y lógico, pasa por diedros y un paso gracioso antes de llegar a la reunión. (V+, 30 metros)

Quinto largo

Quinto largo

Sexto largo, quizás el más difícil de todos. Se gana altura llegando por lo más lógico a unos techos que cierran el paso. A su izquierda, un clavo y una chapa dan entrada a un paso algo más duro. Luego, una fisura y placas para llegar a la reunión algo más a la derecha. (6a+, 55 metros)

Sexto largo

Sexto largo

Séptimo largo fácil, con una fisura y placa protegida por varias chapas en dirección a los techos. (Vº, 50 metros). Se puede salir por los techos o un poco más a la derecha, buscando la zona con trepada más sencilla (ojo con desencordarse “prematuramente”).

Séptimo largo

Séptimo largo

DATOS PRÁCTICOS

Vía: Cada Vez Que Ladras Cobras
Situación: Torozo
Orientación: Suroeste
Metros/Largos: 320m / 8 largos
Dificultad: 6a+ / V-A0
Material: Cintas largas, juego friends y empotradores.

Contraluz en el primer largo

Contraluz en el primer largo

Aproximación: El camino empieza en el Puerto del Pico, donde hay un aparcamiento al lado del bar. Se puede coger agua con antelación en dos sitios: si venimos por el norte en las fuentes situadas unos kilómetros antes de llegar al puerto, en un apartadero, o en el propio puerto, bajando unos metros dirección sur. Desde el aparcamiento, ir hacia los montes que se ven por un camino muy marcado. Dichos montes son la parte noroeste de la Albujea. Ganaremos altura hasta llegar a una majada de pastores, y por ahí iremos “llaneando” por el camino. Una pequeña subida y siguiendo los hitos, llegamos a la base de la Albujea, donde podemos dejar las mochilas. Bien visible el Torozo, tenemos que acercarnos a él por el sendero pisado teniendo cuidado de no “embarcarnos” por las cercanas placas. La vía comienza en el contrafuerte suroeste, justo debajo de un pequeño techo que bordeamos por su izquierda. En unos 40 minutos llegamos a la pared desde el coche.

Vista del último largo

Vista del último largo

Descenso: Desde la cumbre, bajar por las placas dirección norte-noreste con tendencia a la derecha según bajamos. Algún hito nos ayudará a no perdernos. Es necesario ir con cuidado para dirigirnos al collado noreste, que divide las cumbres del Torozo sur (la que hemos ascendido) y la norte. Una vez allí, bajar por la fácil canal oeste, muy marcado por el paso y varios hitos. En total unos 15/20 minutos para llegar a las mochilas.

Reseña:

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Croquis

Croquis

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