Un océano de montañas

Aquel año era por finales de Junio cuando vinieron los días más cálidos de todo el verano. Afortunadamente nos pillaron en Babia, donde quedaron un poco más mitigados. Tocaba ascensión ese día, así que nada mejor que salir temprano para ir subiendo por la fresca. Pero, como dije antes, estábamos en Babia…y allí las cosas siguen un ritmo diferente. ¿Queréis saber porqué?…

Peña Calabazosa (2104m). La cara Este es, sin duda, la más agreste y espectacular de esta bella montaña

Peña Calabazosa (2104m). La cara Este es, sin duda, la más agreste y espectacular de esta bella montaña

Peña Calabazosa (2104m) nos esperaba imponente ese día. Este atractivo pico en pleno cordal principal de la Cordillera Cantábrica hace frontera entre Asturias y León, entre Somiedo y Babia, nada menos, oiga; paisajes privilegiados donde los haya, elección segura, vaya.

Me voy a permitir la licencia de narrar todo lo acontecido en el día, aunque parte no sea de nuestro tema favorito, puro monte; ya que nos condicionó de manera notable el transcurso de la jornada. Estamos alojados en un pueblo donde la vida es idílica a la fuerza, Villafeliz. Nos levantamos, vamos al restaurante del Hostal para desayunar -¡Cerrado…vaya!- Esperamos un rato, pero el lugar sigue pareciendo un pueblo fantasma. Decidimos ir hacia Torrestío, pueblo desde el cual se podía subir por una pista de tierra al Alto de la Farrapona (1707m) según me informé en Internet. Paramos antes en San Emiliano, pequeño pueblo capitalidad de la Babia. Después de estar un rato delante de un Hostal, nos dimos cuenta de que aquí la gente debe desayunar a la hora de comer, todo cerrado, como si hubiera pasado una plaga de langostas. Otra particularidad de esta bella comarca es que, contrariamente a lo que sucede en el resto de España, aquí parece que no existen bares. Arrancamos pensando, ilusos de nosotros, que en Torrestío quizás encontraríamos lo que no nos otorgó San Emiliano y claro, llegamos al minúsculo pueblo donde, lógicamente, tampoco conocen el término bar y donde la peste negra parece haber arrasado toda forma de vida. Hacia el final del pueblo nos encontramos a un anciano más mayor que Matusalén, sentado a la sombra en un banco de madera de la época de Almanzor, mirándonos de una manera encriptada; una mezcla de asombro, flema y conmiseración. Yo que ya pensaba en desayunar parte de la comida en el Alto de la Farrapona, decido arriesgarme…

-Buenos días, para subir al Alto de la Farrapona es por aquí, ¿no?- –Buenos días, si, por ahí se va- -¿Se puede subir con el coche?- Le pregunto esperanzado. -Se puede subir, pero no se lo aconsejo, ¿ve esto?- Me indica con el bastón de manera flemática lo que parece un reguerillo seco en la calzada. –Un coche subió el otro día y tuvo que dar la vuelta al romper el cárter contra las piedras- Sentenció de manera lapidaria. El mundo se abre bajo mis pies…el plan se empieza a desbaratar. Tendremos que llegar al Alto de la Farrapona desde Somiedo, para ello habremos de dar una buena vuelta de varias decenas de kilómetros. Desde Piedrafita de Babia subiremos a El Puerto, bajaremos a Pola de Somiedo, y más abajo cogeremos a la derecha dirección al pueblo de Saliencia, donde se sube por pista asfaltada hasta el puñetero Alto de la Farrapona de las narices. Nos ponemos en marcha y unos kilómetros más adelante, creo que en el pueblo de Cabrillanes, ¡encontramos un bar!, -¡albricias!, ¡aleluya!- Pensamos que era una visión, un espejismo provocado por la solana que ya estaba cayendo. Ya de perdidos al río…paramos a desayunar y recuperarnos de tantas tribulaciones.

El bello paisaje somedano nos hace disfrutar y olvidamos momentáneamente el retraso acumulado. Los frondosos hayedos suben verticales queriendo alcanzar las escarpadas cimas. Las cabañas (aquí llamadas teitos) de las brañas salpican los verdes prados, casi el paraíso. Después de un buen rato sufriendo las interminables curvas de la carretera, llegamos por fin a la Farrapona, donde aparcamos el coche.

Peñas del Traspando (1972m)

Peñas del Traspando (1972m)

Con el sol en todo lo alto, castigándonos con ganas por nuestro retraso, subimos directamente al cordal por la Cuesta del Colladín. Una vez situados en la cima del cordal, el sendero se pierde entre la maleza y, en vez de tratar de recuperarlo e ir perdiendo un poco de altura como indica el mapa, zoquete que es uno (la cabra siempre tira al monte), me empeño en seguir por el cordal, para recuperar el camino que se ve varios cientos de metros más adelante. Avanzamos sin sendero, entre rocas y tojos, con un poco de incomodidad; pero el paisaje se torna cada vez  más escarpado y agreste según avanzamos; ya tenemos que usar las manos para hacer apoyos y recibo las primeras quejas. Se masca la tensión. Decididamente he metido la pata, pienso. –Venga, que ya nos queda poco, solo tenemos que pasar por esta repisa y ya está- Comento para animar un poco a los demás. Por un momento temí que pudiéramos quedar alguno enriscado en ese paso. Estaba preocupado por Begoña y Jaime. Después de soportar con las orejas gachas la bronca de Begoña, conseguimos salir del atolladero. Ya tenemos la ladera franca, que nos lleva en bajada directamente al sendero -¡Menos mal!- suspiro con verdadero alivio. -¡Qué mal momento!-

Lago de la Cueva

Lago de la Cueva

Una vez que hemos bajado a la seguridad del sendero, éste empieza una brusca subida de unos 200 ó 300 metros llena de piedras sueltas que incomodan de manera notable el avance. El sol nos achicharra, estamos pagando de manera cara nuestra demora. Después de unas cuantas eses, llegamos al otro lado del cordal con la lengua fuera. Como premio al esfuerzo la montaña nos obsequia con unas espectaculares vistas. A nuestra derecha tenemos el Lago de la Cueva, no es el más grande de Somiedo pero si el de más capacidad, debido a su profundidad, creo recordar que de 60 metros. Paramos a beber y descansar un poco. Al pasar una revuelta y también a nuestra derecha, aparece el enorme Lago Calabazosa, a los pies de los Picos Albos.

A la izquierda Pico Albo Oriental (2109m) A sus pies el lago Calabazosa y el lago Cerveiriz

A la izquierda Pico Albo Oriental (2109m) A sus pies el lago Calabazosa y el lago Cerveiriz

Siguiendo con la vista el sendero vemos a lo lejos el impresionante crestón que forma Peña Calabazosa, desafiante, todavía a un par de kilómetros. Seguimos el sendero que va paralelo al cordal y un poco por debajo, entre los 1850 y los 1900 metros. Al llegar a la altura de las Peñas de Traspando (1978m) paramos un poco para observar desde lo alto la Majada Calabazosa, donde hay una pequeña cabaña. Junto a las colmatadas Lagunas de Calabazosa, observamos un rebeco triscando despreocupadamente en los jugosos herbazales.

De izquierda a derecha Peña Calabazosa, Pico Blanco y a la derecha, como la cresta de un dinosaurio Muria Brava y el Macizo de Orniz ya en fuga

De izquierda a derecha Peña Calabazosa, Pico Blanco y a la derecha, como la cresta de un dinosaurio Muria Brava y el Macizo de Orniz ya en fuga

Begoña y Jaime se quedan a unos 1900 metros de altura, 100 por debajo de Peña Cualmarce (2003m), Jaime lleva ya rato con dolor de oídos y no tiene ganas de andar más. Rodrigo y yo seguimos el sendero que en unos cientos de metros nos deja en el collado anterior a la cumbre, a 1968 metros de altura. Paramos a beber y contemplar la soberbia cima, ya al alcance de la mano; tenemos que subir unas duras rampas para salvar los 150 metros de desnivel.

Peña Calabazosa emerge de entre el mar de cimas como una gigantesca y poderosa tsunami.

Peña Calabazosa emerge de entre el mar de cimas como una gigantesca y poderosa tsunami.

Esta además es una de estas cumbres desmoralizadoras, parece que estás llegando, pero no, es un pequeño rellano y la pendiente sigue, desafiante. Y se repite esto una o dos veces más, dejándonos con la miel en los labios; sudorosos, rojos como pimientos morrones debido al calor y al esfuerzo. Por fin llegamos a la alargada cresta cimera, al final está una cruz con buzón, marcando el punto más alto.

¡Por fin hacemos cumbre!!

¡Por fin hacemos cumbre!!

Las vistas, como no puede ser de otra manera, son increíbles. De espeluznante se podría calificar la caída del lado leonés, calculo que más de 250 metros de pura verticalidad. Al Este, en primer término la oscura mole maciza de Morro Negro (2151m) nos saluda imperturbable; en segundo término el Macizo de Las Ubiñas (2414m), siempre espectacular. Al Noroeste , muy cerca, levantándose al pie del Lago Calabazosa, los Picos Albos (2109m). Al Oeste, en primer término, la cresta orgullosa de Muria Brava (2125m); detrás el colosal Macizo de Orniz (2191m). El esquivo Montihuero (2184m) asoma tímido hacia el Sur. Me quedo extasiado, sacando fotos como un perturbado, con el dedo índice pegado al botón del obturador y perdiendo la noción del tiempo.

El macizo de las Ubiñas en toda su extensión de norte a sur, de izquierda a derecha: la cresta aserrada de los Picos del Fontán (2414m), Peña Ubiña en el medio (2411m) y a la derecha Ubiña pequeña (2193m)

El macizo de las Ubiñas en toda su extensión de norte a sur, de izquierda a derecha: la cresta aserrada de los Picos del Fontán (2414m), Peña Ubiña en el medio (2411m) y a la derecha Ubiña pequeña (2193m)

Picos Albos. A la izquierda el Pico Rubio (2043m), en el medio Albo Occidental (2056m) y a la derecha el Albo Oriental (2109m)

Picos Albos. A la izquierda el Pico Rubio (2043m), en el medio Albo Occidental (2056m) y a la derecha el Albo Oriental (2109m)

Zoom al macizo de Orniz. A la izquierda Peña Orniz (2191m), a la derecha Torre Orniz (2175m)

Zoom al macizo de Orniz. A la izquierda Peña Orniz (2191m), a la derecha Torre Orniz (2175m)

Zoom al Pico Blanco (2061m). Por detrás Muria Brava (2125) y en el centro más al fondo el Macizo de Orniz

Zoom al Pico Blanco (2061m). Por detrás Muria Brava (2125) y en el centro más al fondo el Macizo de Orniz

La bajada se hace dura debido a la fuerte pendiente, llegamos al collado con las piernas temblando por el esfuerzo. Le propongo a Rodrigo que en vez de volver por el sendero vayamos por el cordal. A un paso tenemos La Colorada (2004m) y Peña Cualmarce (2003m) que, lógicamente, no pueden hacerle sombra a Peña Calabazosa, pero tienen su aquel…unas paredes verticales hacia León de unos 150 metros que le dan un aspecto muy atractivo. Hacemos cumbre en La Colorada con facilidad. Para pasar a Peña Cualmarce, el cordal se estrecha y se ven los estratos, que hace millones de años fueron horizontales (era el lecho marino) y ahora están en vertical. La punta del cordal la forma una sola banda de estrato de un palmo de anchura, por la que pasamos de una cima a otra. Guardo un especial recuerdo de ese punto y ese momento. La cima de Peña Cualmarce es un poco más vertical, tras una breve trepada llegamos a su cumbre.

En primer plano La colorada (2004m), llamada así por el estrato vertical naranja tan patente de su cima. Justo por detrás Peña Cualmarce (2003m). Ambas con una bonita caida hacia la vertiente leonesa

En primer plano La colorada (2004m), llamada así por el estrato vertical naranja tan patente de su cima. Justo por detrás Peña Cualmarce (2003m). Ambas con una bonita caida hacia la vertiente leonesa

Si Begoña y Jaime no se han movido los tenemos a 100 metros por debajo nuestra; así que para reunirnos solo tenemos que descender por la fuerte pendiente, que nos obliga a realizar un continuo zig-zag para no acabar con las rodillas destrozadas.

Allí están, al abrigo de unas rocas al lado del sendero; como dos santiños, mirando las fotos que sacaron para entretenerse. Ya de vuelta evitamos el mal paso por el cordal y le hago caso al sendero medio escondido, que marcaba el camino más largo pero mejor. Me gustaría haber llegado hasta Peña Orniz, pero dadas las circunstancias no pudo ser. Siempre es una buena disculpa para volver.

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